Agradecido con el Todopoderoso, el Creador – Devocionales Cristianos

El tiempo vuela como una flecha, y los años pasan en un pestañeo.
Después de ver el último copo de nieve, llega el año 2018…
Parado ante el hito del año nuevo, no pude evitar mirar el camino detrás de mí:

¿Cómo es que he podido atravesarlo?

Muchas cosas desaparecieron silenciosamente de mi corazón;
Mucha gente se ha alejado de mi memoria;
Solo mi conocimiento de Dios se hace cada vez más evidente en mi experiencia.
Es Dios el que me enseña a enfrentar los fracasos y los obstáculos con tranquilidad,
Me hace progresar desde la ignorancia hasta la madurez en el sufrimiento.

Es Dios quien me enseña lo que es la belleza y la fealdad, lo bueno y lo malo,
Me enseña cómo ser humano,
Y me dice que solo obedeciendo a la soberanía y a los planes del Creador
Podemos vivir una vida maravillosa y feliz.

¡Estoy agradecido con el Todopoderoso, el Creador!

Volviendo al momento cuando estaba en la flor de mi juventud: yo, siendo joven, enérgico y seguro de mí mismo, tracé mi hermoso plan, firmemente con la certeza de que “uno puede crear un futuro brillante con sus propias manos”. Me esforcé mucho día y noche y creí que algún día alcanzaría mi sueño de salir adelante.

El tiempo pasó cuando forjé mi camino, aún no había logrado el éxito en mi carrera. Por el contrario, me acompañaron los obstáculos y los fracasos, la resignación y el rencor. El sudor de mi arduo trabajo parecía como si nada frente a los tratos del poder del dinero y el nepotismo. Aunque tuve un perfecto dominio de la tecnología, eso nunca podría compararse con los halagos de mis colegas y las citas corruptas con los líderes. Después de algunas luchas, me fui enfurecido.

Con mi orgullo, no cedí al destino: la fe de «construir un futuro hermoso con mis propias manos» una vez más me ayudó a hacer negocios por mi cuenta. Y estaba firmemente convencido de que podía lograr algo.

Sin embargo, la cruda realidad destrozó mi sueño una vez más. La crisis financiera estalló y quebró mi empresa; mi logro solo fue un esfuerzo inútil. El éxito aún no me sonreía. Estaba destrozado; estaba desesperado. Con un gran dolor, miré hacia el cielo y suspiré profundamente: ¿por qué, cuando he trabajado cuidadosamente, no podía alcanzar mi sueño? ¿Por qué la oportunidad siempre se esconde de mí? ¿Por qué mis días siempre son negros sin un destello de luz? ¿Acaso puede ser este mi destino? No… ¿Quién puede darme la respuesta? ¿Quién puede venir a salvarme?

Inesperadamente, en el Este apareció una luz radiante, expulsando la oscuridad y trayendo el resplandor. También trajo el cuidado y el amor maternal: “Cuando estés cansado y comiences a sentir la desolación de este mundo, no te sientas perplejo, no llores. Dios Todopoderoso, el Velador, acogerá tu llegada en cualquier momento. Él está velando a tu lado, esperando a que regreses, Él está esperando ese día cuando recobres tu memoria de repente, […]”.

Estas palabras refrescantes, como una cálida corriente, humedecieron mi corazón y consolaron mi alma herida. Busqué ansiosamente la fuente de estas palabras, y la encontré. Es Él, el Maestro del destino de la humanidad y la Fuente de vida de todas las criaturas: el Dios todopoderoso, el Creador. Resultó que Él siempre está cuidándome, esperando en silencio que mi memoria se recupere, que regrese a Su lado y disfrute de Su amor.

Yo, un hijo pródigo, finalmente regresé a mi hogar, de nuevo ante Dios, y me deleité en la verdad de la vida otorgada por Dios. Dios dice: “La suerte del hombre está controlada por las manos de Dios.

Tú eres incapaz de controlarte a ti mismo: a pesar de que siempre anda con prisas y ocupándose para sí mismo, el hombre permanece incapaz de controlarse. Si pudieras conocer tu propia perspectiva, si pudieras controlar tu propio sino, ¿seguirías siendo una criatura? … El destino del hombre está en las manos del Creador, por tanto, ¿cómo podría el hombre controlarse a sí mismo?”“Porque uno ve que cuando no comprende el destino, cuando no entiende la soberanía de Dios, cuando anda a tientas voluntariamente, tambaleándose y cayendo, a través de la niebla, el viaje es demasiado difícil, demasiado descorazonador.

Por tanto, cuando las personas reconocen la soberanía de Dios sobre el destino humano, los inteligentes escogen conocerla y aceptarla, decir adiós a los dolorosos días en los que intentaban construir una buena vida con sus propias manos, en lugar de seguir luchando contra el destino y perseguir a su manera los así llamados objetivos de la vida. Cuando uno no tiene a Dios, cuando no puede verlo, cuando no puede reconocer claramente la soberanía de Dios, cada día carece de sentido, es vano, miserable.

Allí donde uno esté, cualquiera que sea su trabajo, sus medios de vida y la persecución de sus objetivos no le traen otra cosa que una angustia infinita y un sufrimiento que no se pueden aliviar, de forma que uno no puede soportar mirar atrás. Sólo cuando uno acepta la soberanía del Creador, se somete a Sus orquestaciones y arreglos, y busca la verdadera vida humana, se librará gradualmente de toda angustia y sufrimiento, se deshará de todo el vacío de la vida”.
Poco a poco, aprendí que nuestros destinos están controlados por las manos de Dios, y somos incapaces de controlarlos por nuestra cuenta; si abandonamos el cuidado de Dios y vivimos bajo el dominio de Satanás, todo lo que obtendremos será tristeza, enfermedad, problemas y muerte. Una vez creí que “el destino del hombre estaba controlado por sus propias manos”, y que “el hombre puede construir un mañana maravilloso solamente con sus propias manos”. Sin embargo, la realidad repetidamente contrarrestaba mis concepciones: cuanto más quería cambiar mi destino, para sobresalir y tener éxito con mi propio esfuerzo, más obstáculos y fracasos sufría; cuanto menos admitía la derrota o cedía al destino, más me derrotaban. Y creía firmemente que lograría el éxito con mi capacidad, pero cuando estalló la crisis económica mundial, mi empresa se declaró en quiebra y caí a lo más bajo de mi vida… Las palabras de Dios alimentaron mi alma herida, diciéndome que el destino del hombre está controlado por las manos de Dios, y que solo obedeciendo la soberanía y los planes de Dios, podremos tener paz, alegría y una vida libre.

Agradecido con el Todopoderoso, el CreadorLas palabras de Dios sanaron mi corazón enfermo como si fuera un buen remedio, y reavivaron la esperanza en mi vida. Cuando estaba dispuesto a poner todo en las manos de Dios, a obedecer Su soberanía y Sus planes, sentí la verdadera paz y alegría en mi corazón. Dios dice: “Al ser la esencia de Dios santa, esto significa que sólo por medio de Él puedes recorrer el camino brillante y correcto que cruza la vida; sólo a través de Dios puedes conocer el significado de la vida, puedes vivir una vida real, poseer la verdad, conocerla y obtener la vida de la verdad.

Sólo Dios mismo puede ayudar al hombre a apartarse del mal y librarse del daño y del control de Satanás. Aparte de Dios, nadie ni nada puede salvarte del mar de sufrimiento, para que dejes de sufrir: esto queda determinado por la esencia de Dios”.

Después de algunos altibajos, ya no me desvío, porque he encontrado la dependencia y la dirección de mi vida. Realmente he experimentado que uno no puede controlar su propio destino ni el resultado de todo, sin importar si somos científicos, trabajadores inmigrantes, dignatarios o personas comunes. Solo obedeciendo a la soberanía y los planes de Dios se puede vivir una vida maravillosa y feliz.
¡Toda la gloria sea para Dios todopoderoso!